Rusia lanzó su mayor ofensiva aérea contra Ucrania desde el inicio de la guerra. La andanada de drones y misiles dejó al menos cinco muertos en distintos puntos del país. El ataque causó un incendio en la sede del gobierno en Kiev. Este es un ataque inédito contra un gran complejo gubernamental en el centro de la capital. La primera ministra, Yulia Sviridenko, confirmó los daños en el techo y los pisos superiores. Afortunadamente, no se registraron víctimas en el edificio.
Según la fuerza aérea ucraniana, más de 800 drones y 13 misiles se lanzaron contra Ucrania. Este es el ataque aéreo ruso más grande en tres años de conflicto. El presidente Volodímir Zelenski advirtió que la agresión solo prolongará la guerra.
Un ataque inédito que provoca reacciones globales
El Ministerio de Defensa ruso negó haber atacado objetivos civiles. Afirmó que su ofensiva usó armamento de precisión. Sus objetivos eran fábricas de drones y bases aéreas en el centro, sur y este de Ucrania. La arremetida rusa se intensificó después de la cumbre entre Vladimir Putin y Donald Trump en Alaska el 15 de agosto. La reunión no logró ningún avance en la paz.
El presidente Zelenski habló con el presidente francés Emmanuel Macron. Francia se comprometió a ayudar a Ucrania a fortalecer su defensa. Zelenski insistió en que los aliados deben reaccionar de forma global. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo que el Kremlin “se burla de la diplomacia”. El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, afirmó que los “cobardes ataques” de Putin muestran que no quiere la paz.
En Washington, el presidente Donald Trump fue cuestionado. Un periodista le preguntó si impondría más sanciones a Rusia. Trump respondió que “sí lo estoy”. Agregó que no está feliz con lo que sucede en Ucrania. Rusia no muestra señales de querer detener su ofensiva. Mantiene sus exigencias de más territorio, condiciones que Ucrania considera inaceptables. Este ataque inédito sigue tensando la situación.












