La crisis de agua en municipios turísticos de Quintana Roo como Tulum, Holbox, San Miguelito, Chemuyil y Kantunilkín ha desatado inconformidad social. Vecinos y empresarios responsabilizan a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) por la deficiente gestión del servicio, el incremento injustificado de tarifas y la ausencia de infraestructura adecuada.
Holbox: servicios colapsados y pérdidas en el turismo
En Holbox, las fallas eléctricas han provocado cortes prolongados en el suministro de agua y deterioro en las plantas de tratamiento.
Restauranteros y hoteleros reportan pérdidas millonarias, mientras la falta de drenaje adecuado aumenta la contaminación.
Tulum y San Miguelito: contaminación y cobros abusivos
En Tulum, la falta de redes de drenaje y el vertido de aguas residuales en cenotes y manglares han agravado la crisis.
Además, usuarios denuncian aumentos de hasta 600% en las tarifas de agua, sin mejoras en la infraestructura. En San Miguelito, la contaminación de acuíferos y los altos cobros superan la capacidad de pago de las familias.
Kantunilkín: incremento histórico en las tarifas de CAPA
Los habitantes de Kantunilkín enfrentan aumentos históricos en el costo del agua potable.
Sin embargo, el servicio no presenta mejoras, lo que alimenta la percepción de opacidad y corrupción en la gestión de CAPA.
Chemuyil: agua contaminada y riesgos de salud
En Chemuyil, varios vecinos denunciaron infecciones en la piel, presuntamente ocasionadas por agua contaminada.
La situación ha desatado alarma en una comunidad ya vulnerable.
Desvíos y opacidad en CAPA
Investigaciones periodísticas señalan que CAPA habría desviado recursos públicos destinados a infraestructura hidráulica, reportando obras concluidas sin evidencia comprobable.
Estos presuntos actos de corrupción refuerzan el descontento social y profundizan la crisis hídrica de Quintana Roo.
Alternativas privadas y pagos con ¿criptomonedas?
La incapacidad de garantizar un servicio básico ha impulsado que prestadores privados ofrezcan agua mediante pipas, incluso aceptando pagos con criptomonedas como Bitcoin.
Este fenómeno revela un vacío institucional en la gestión del agua en zonas turísticas clave.
Finalmente, la crisis de agua en Quintana Roo expone un problema estructural en la administración de CAPA: negligencia, falta de planeación, encarecimiento injustificado de tarifas y deterioro ambiental.
Una combinación que amenaza la salud de las comunidades y la sustentabilidad del turismo en la región.
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