El sector primario de México experimenta una transformación organizativa tras la conformación legal de la Confederación Agropecuaria de México, una organización que nace después de los bloqueos carreteros registrados el año pasado. Durante octubre de 2025, miles de productores se manifestaron en Guanajuato para exigir precios justos para el maíz. Hoy, ese movimiento se consolida en una estructura formal que integra inicialmente a representantes de Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Querétaro, Zacatecas y Aguascalientes. El objetivo principal es establecer un interlocutor directo con el Gobierno Federal para resolver las crisis de rentabilidad que afectan a los cultivos básicos en el país.
Una estructura nacional sin filiaciones partidistas
La nueva Confederación Agropecuaria será liderada por Mauricio Pérez Cabrera, quien enfatizó que la asociación mantiene una postura neutral frente a cualquier color político. En consecuencia, la prioridad del organismo es asegurar que las autoridades de todos los niveles de gobierno trabajen para que el campo recupere su dignidad. Pérez Cabrera señaló que buscan un agro competitivo a nivel internacional. Además, subrayó la importancia de defender el ideal de la soberanía alimentaria mediante políticas públicas que realmente protejan al pequeño y mediano productor ante las fluctuaciones del mercado global.
Asimismo, durante la asamblea constitutiva celebrada en Irapuato, se acordó el inicio de una estructura piramidal. Esta comenzará desde lo municipal hasta alcanzar una representatividad nacional sólida. Por lo tanto, los delegados de los seis estados fundadores tienen ahora la tarea de organizar los comités locales. Sin duda, este esfuerzo busca evitar la dispersión de esfuerzos que históricamente ha debilitado las negociaciones del sector frente a las grandes comercializadoras y las instituciones gubernamentales.
Demandas urgentes ante la Secretaría de Agricultura
Como primera acción oficial, la Confederación Agropecuaria redactó una minuta detallada con las exigencias más urgentes del sector. Este documento se enviará a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) para solicitar una audiencia con su titular, Julio Berdegué. Los productores buscan tratar temas críticos como el financiamiento, el acceso a tecnología y la gestión del agua. Igualmente, planean reuniones con funcionarios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para revisar las concesiones y la infraestructura de riego en el Bajío y el Occidente.
Por otra parte, el dirigente nacional destacó que la paz social en el campo depende de que existan condiciones de rentabilidad real. Mientras el gobierno federal define los nuevos esquemas de apoyo, la confederación se mantendrá vigilante de que se cumplan las promesas de justicia para el campo. En conclusión, la formalización de este organismo marca el fin de la etapa de bloqueos y el inicio de una era de diálogo institucionalizado. La meta es clara: garantizar que quienes producen los alimentos en México reciban un trato justo por su trabajo y esfuerzo diario.










