El sector productivo del norte de Tamaulipas atraviesa una de sus etapas más críticas debido a factores climáticos y financieros que impiden el avance de las cosechas. Actualmente, más del 80 por ciento de la superficie agrícola de la entidad se encuentra sin sembrar en este ciclo temprano. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el programa oficial contempla más de 685 mil hectáreas para el ciclo otoño-invierno. No obstante, apenas se tiene un registro de 30 mil hectáreas cultivadas. Esta parálisis productiva amenaza directamente la seguridad alimentaria de la región y la estabilidad económica de miles de familias campesinas que dependen de la tierra.
Obstáculos financieros y climáticos en la superficie agrícola
Juan Manuel Salinas Sánchez, directivo de la Unión Agrícola Regional del Norte, señaló que la falta de humedad es el principal freno técnico. En más de 600 mil hectáreas de la superficie agrícola, las condiciones de sequía impiden que la semilla germine adecuadamente. A este problema se suma la ausencia de créditos accesibles para los productores. Ante los elevados costos de los insumos, muchos agricultores han agotado sus recursos propios. Por consiguiente, se ven obligados a recurrir a comercializadoras que imponen intereses de hasta el 22 por ciento, una cifra imposible de cubrir con las ganancias actuales.

Otro factor determinante son los bajos precios internacionales del sorgo y el maíz. Actualmente, la tonelada de estos granos se cotiza por debajo de los cuatro mil pesos. Este valor no alcanza a cubrir los gastos básicos de producción, lo cual desalienta a quienes aún tienen capacidad de siembra. Debido a este escenario, se estima que al cierre del calendario solo se habrá cultivado el 50 por ciento de la tierra disponible. Sin duda, esto provocará una caída drástica en la oferta de granos y un aumento en la dependencia de las importaciones extranjeras.
Exceso de inventario y urgencia de apoyos
Mientras las nuevas siembras no avanzan, en las bodegas permanecen más de 38 mil toneladas de maíz sin comercializar. Los productores se niegan a vender su grano ante la falta de un precio justo que garantice la rentabilidad de su trabajo. Por esta razón, la organización agrícola urge a las autoridades a canalizar apoyos directos y esquemas de financiamiento blando. En conclusión, el campo tamaulipeco requiere una intervención inmediata para evitar un colapso productivo total. Si las condiciones climatológicas no mejoran y el crédito no fluye, el desabasto de granos básicos podría convertirse en una realidad para el próximo año.










