La influencer y cantante Yeri Mua se convirtió en el centro de la controversia cuando, durante su presentación en el Carnaval de Veracruz el 14 de febrero de 2026, fue captada fumando presuntamente marihuana frente al público y a elementos de la Marina. Esta situación detonó un debate sobre los límites del espectáculo y la responsabilidad de las figuras públicas, pero fue el comentario de Eduardo Verástegui el que volvió el caso viral al acusar a la artista de promover “vulgaridad y adicciones” desde su plataforma digital.
Verástegui y su postura conservadora
Conocido por su activismo provida y su firme defensa de valores conservadores, Verástegui recurrió a su cuenta oficial en X para calificar el espectáculo de Yeri Mua como una muestra de “bailes vulgares, lenguaje vulgar, cultura vulgar” y lamentó que la cantante, tras “este tipo de conductas solo propagan veneno entre la juventud”. Además, añadió que la influencer enfrenta “un problema de adicciones” y no debería volver a presentarse “hasta que se rehabilite y no sea un virus para la sociedad” .
Reclamó un alto al show
En una primera publicación, Verástegui sostuvo: “A esta mujer se le debería impedir volver a dar un ‘show’ hasta que se rehabilite”. Horas después reafirmó su postura y añadió que el concierto violó la ley al ignorar la presencia de las autoridades, ya que el consumo de sustancias ilícitas en un evento público contraviene regulaciones estatales y federales.
El incidente en el escenario
Según videos difundidos en redes, Yeri Mua encendió un cigarro de marihuana en pleno escenario, ante miles de asistentes. Tras el incidente, la influencer no ofreció una disculpa, sino un mensaje desafiante: “Dile no al conservadurismo, grita si no te escuchan, ponte el short más corto, fúmate ese porro”. Estas declaraciones, lejos de calmar las aguas, intensificaron la crítica de figuras públicas y ciudadanos preocupados por el ejemplo que se transmite a menores de edad .
Reacción de Yeri Mua
Ante la avalancha de comentarios, Yeri Cruz Varela —nombre real de la influencer— respondió en historias de Instagram con un llamado a la libertad de expresión y al empoderamiento juvenil. En su mensaje, alentó a romper patrones, mostrarse auténticos y desafiar normas conservadoras, asegurando que ser una “joven atrevida y libre” no debería ser cuestionado. Esta defensa, sin embargo, no hizo más que avivar el choque de posturas entre progresistas y conservadores.
Opinión pública y repercusiones
El debate ha dividido a los internautas: unos respaldan a Verástegui por proteger los valores tradicionales y la integridad de los espacios públicos, mientras otros defienden la libertad artística de Yeri Mua y la consideran un ícono de la juventud que cuestiona estereotipos. Organizaciones cívicas han sugerido discutir regulaciones más claras para eventos masivos, mientras promotores de conciertos temen posibles restricciones drásticas que afecten a todos los artistas.
Impacto en la industria del entretenimiento
La controversia pone sobre la mesa el reto que enfrentan promotores y autoridades: balancear la expresión cultural y musical con el cumplimiento de la ley y la protección de menores. Expertos en derecho del entretenimiento señalan que, de imponer vetos, se corre el riesgo de caer en censura y limitar la diversidad artística en festivales y carnavales.
Análisis de futuras provocaciones
Para Yeri Mua, el impacto inmediato puede ser un aumento en su popularidad entre seguidores que la ven como símbolo de irreverencia. Sin embargo, el señalamiento por “vulgaridad y adicciones” podría pasar factura si autoridades deciden investigar el caso o promotores rehúsan contratarla. En contraste, Verástegui refuerza su imagen de activista moral y podría capitalizar políticamente esta postura.
El choque entre Eduardo Verástegui y Yeri Mua ejemplifica la tensión entre valores conservadores y expresiones contemporáneas de la juventud. Mientras el actor exige castigos y vetos, la influencer defiende la libertad y el empoderamiento. Esta disputa promete prolongarse en redes y escenarios, obligando a la sociedad a reflexionar sobre los límites de la cultura pop y la responsabilidad de las figuras públicas.












