México enfrenta un rezago histórico en materia de identificación humana, con más de 52,000 cuerpos sin identificar que yacen en servicios periciales y fosas comunes. Ante esta crisis, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enfatizó la necesidad de fortalecer los registros forenses nacionales para agilizar la localización de personas desaparecidas. Durante su conferencia de prensa en Guanajuato, la mandataria señaló que la identificación de restos requiere una colaboración estrecha entre la Federación y las fiscalías estatales. Por consiguiente, el objetivo central de su administración es consolidar un sistema de datos genéticos que sea robusto, confiable y compartido.
Colaboración interinstitucional y el Registro Nacional Forense
La jefa del Ejecutivo explicó que, lamentablemente, las fiscalías estatales suelen ser las primeras en intervenir cuando se localiza un sitio con restos humanos. No obstante, la creación y mantenimiento de un Registro Nacional de Forencias eficiente resulta una obligación ineludible del Estado para garantizar justicia. Por esta razón, el gobierno trabajará en el fortalecimiento de las identificaciones genéticas y en la depuración de los catálogos de personas fallecidas no identificadas. De esta manera, se busca ofrecer respuestas concretas a las familias que integran los diversos colectivos de búsqueda en todo el territorio.
Por otro lado, la Secretaría de Gobernación indicó que el diseño de los nuevos protocolos se realiza en conjunto con los representantes de las organizaciones civiles. Puesto que las familias son las principales interesadas, sus observaciones son fundamentales para validar los reglamentos de actuación. En consecuencia, el Estado busca que los registros forenses no sean solo bases de datos administrativas, sino herramientas de investigación científica de vanguardia.
Nuevos métodos de investigación y directrices técnicas
Rosa Icela Rodríguez, titular de Gobernación, adelantó que próximamente se presentarán avances significativos y nuevos métodos de investigación forense. Ciertamente, el equipo de trabajo colabora estrechamente con la fiscal Ernestina Godoy y la Comisión Nacional de Búsqueda para establecer directrices técnicas modernas. Gracias a esta unión de esfuerzos, el país podrá transitar hacia esquemas de identificación masiva que reduzcan la incertidumbre de las víctimas indirectas.
En conclusión, la estrategia federal prioriza tanto la búsqueda en vida como el procesamiento científico de los restos hallados en campo. El fortalecimiento de los registros forenses permitirá cruzar información genética de manera más rápida y precisa entre las distintas entidades federativas. Finalmente, el compromiso del Gobierno de México es transparentar estos procesos y dotar a las instituciones de la tecnología necesaria para cerrar ciclos de dolor. La soberanía científica en materia pericial será, por lo tanto, un pilar esencial en la política de derechos humanos de la actual gestión.










