El caso del tirador de Teotihuacán ha revelado nuevos detalles sobre su perfil: el agresor admiraba la masacre de Columbine y difundía ideas vinculadas a la ultraderecha, según investigaciones recientes.
El atacante, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, perpetró el tiroteo el 20 de abril de 2026 desde la Pirámide de la Luna.
El ataque dejó una turista canadiense muerta y al menos 13 personas heridas, antes de que el propio agresor se quitara la vida tras ser herido por autoridades.
Un ataque de Teotihuacán inspirado en Columbine
Uno de los elementos más preocupantes del caso es la inspiración del agresor.
De acuerdo con las investigaciones, el tirador de Teotihuacán tenía referencias directas a la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos.
Incluso eligió la misma fecha del ataque, lo que refuerza la hipótesis de un “copycat”.
Entre sus pertenencias se encontraron materiales relacionados con ese evento, así como mensajes con contenido violento.
También habría expresado afinidad con ideologías extremistas y discursos de odio.
Ideología radical y discurso de odio
El agresor no solo planeó el ataque, sino que también difundía contenido con tintes nacionalistas, misóginos y xenófobos.
En videos grabados durante el tiroteo, lanzó mensajes contra turistas extranjeros.
Este comportamiento ha sido relacionado con comunidades radicalizadas en internet y entornos de violencia ideológica.
Investigaciones previas también apuntan a que el sujeto compartía contenido violento en redes sociales, incluyendo referencias al nazismo y ataques armados.
Un caso que enciende alertas en México
El ataque ocurrió en uno de los sitios turísticos más importantes del país, lo que generó preocupación nacional e internacional.
Además, se produjo a pocas semanas del Mundial 2026, lo que ha intensificado el debate sobre seguridad.
Autoridades han señalado que el agresor actuó solo y que presentaba problemas psicológicos, aunque el caso sigue bajo investigación.
Especialistas advierten que este tipo de violencia refleja un fenómeno global: la radicalización individual influida por internet y eventos violentos previos.
El perfil del tirador de Teotihuacán no solo expone un ataque aislado, sino un patrón preocupante de violencia inspirada en ideologías extremistas y hechos históricos, que vuelve a poner el foco en la seguridad y la prevención en México.










