Quintana Roo enfrenta una grave crisis hídrica que pone en evidencia las carencias estructurales tanto en zonas rurales como en zonas urbanas de rápido crecimiento.
Más de 13 mil habitantes en las comunidades de Señor y Tihosuco sobreviven con un suministro irregular de agua potable.
Mientras que en colonias irregulares de Tulum decenas de familias viven sin red de agua, sin drenaje ni certeza jurídica.
Durante la temporada de sequía, la situación se ha agudizado. En Felipe Carrillo Puerto, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) no ha podido atender el crecimiento poblacional.
Sobre todo en las colonias periféricas como San Cristóbal, Solidaridad, Benito Juárez y San Miguel, donde la red de distribución no alcanza. Los vecinos han denunciado:
“Ya no hay agua. En muchos puntos simplemente no llega. Las pipas son la única opción, pero no es suficiente”
Las autoridades locales confirmaron que ya solicitaron la ampliación de la red hidráulica y el reemplazo de tubería. Sin embargo, los trámites avanzan lentamente.
Mientras tanto, las pipas cisterna se han convertido en la única fuente temporal de abastecimiento en muchas colonias.
En Tulum también carecen de agua potable
Por otra parte, en Tulum, destino conocido por ser uno de los destinos turísticos estrella en el país, también sufren la crisis hídrica.
A solo metros de desarrollos exclusivos como Aldea Zamá, colonias irregulares como la rebautizada “Andrés Manuel López Obrador” y “Carlos Joaquín González” carecen de agua potable, drenaje y electricidad estable.
El crecimiento urbano sin planificación ha provocado un aumento descontrolado de asentamientos. Muchos de ellos sobre áreas selváticas, sin infraestructura básica.
Debido a la de agua, las familias tienen que improvisar con tambos, mangueras o garrafones, en medio de caminos de tierra y casas improvisadas de cartón y lámina.
Además, la ausencia de drenaje, agua potable y servicios sanitarios ya está provocando consecuencias ambientales. Las aguas negras se filtran directamente a los mantos freáticos y cenotes, poniendo en riesgo no solo la salud de los habitantes sino también el ecosistema.
Expertos y organizaciones sociales advierten que, de no atenderse con urgencia, la crisis hídrica se convertirá en un problema estructural que comprometerá el futuro del desarrollo en el estado de Quintana Roo.
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