La tarde de este miércoles se registró un accidente mortal en una obra hidráulica de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA). Tres trabajadores fallecieron al derrumbarse una zanja en la avenida Javier Rojo Gómez con calle Celul, mientras realizaban labores de instalación de drenaje.
El incidente ocurrió cerca de las 16:45 horas. Los obreros excavaban para alcanzar una tubería de aguas negras cuando la tierra se deslizó. Cayeron aproximadamente tres metros, donde fueron golpeados por un chorro de aguas residuales y rocas. Los gases desprendidos por la tubería activa agravaron la situación, dejándolos inconscientes.
Los testigos solicitaron ayuda al 911 y, en minutos, llegaron bomberos y policías municipales. El primer intento de rescate por parte de un compañero casi termina en tragedia, ya que comenzó a convulsionar debido a los gases tóxicos. Posteriormente, rescatistas con máscaras de oxígeno ingresaron a la zanja con apoyo de retroexcavadoras, logrando recuperar los cuerpos sin vida.
La indignación creció cuando se confirmó que la tubería debía estar fuera de operación. Vecinos y familiares acusaron a CAPA de negligencia, señalando la falta de supervisión y de protocolos de seguridad.
Este no es el primer caso en el que CAPA enfrenta cuestionamientos. La paraestatal ya ha sido señalada por trabajos de baja calidad y por exponer a sus empleados a condiciones riesgosas.
La tragedia de Chetumal reaviva la discusión sobre la importancia de reforzar las medidas de seguridad en las obras públicas y de garantizar que los trabajadores cuenten con protección adecuada. CAPA, nuevamente, se encuentra bajo la mirada crítica de la ciudadanía.









