La industria ganadera nacional enfrenta un escenario crítico que ha elevado el costo de la Carne mexicana a niveles no vistos en los últimos cinco años. De acuerdo con datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el precio del ganado gordo aumentó un 37 por ciento entre 2024 y 2025. Este incremento situó el costo promedio por kilo en 221 pesos, la cifra más alta registrada desde 2020. Esta escalada responde principalmente al impacto del gusano barrenador, la sequía prolongada y el cierre de la frontera estadounidense a la exportación de bovinos en pie, factores que han desestabilizado la cadena de suministro en todo el país.
Factores que afectan la competitividad de la Carne mexicana
El presidente del GCMA, Juan Carlos Anaya, explicó que el aumento en la Carne mexicana no se debe exclusivamente a la plaga. El sector atraviesa el menor inventario de rebaños desde 1951, lo que genera una escasez de oferta frente a una demanda creciente. Asimismo, el gusano barrenador ha incrementado los costos logísticos para los productores del sureste, región que concentra el 38 por ciento del hato nacional. Esta situación obliga a implementar inspecciones federales más rigurosas para minimizar la dispersión de la plaga, lo que añade gastos operativos que terminan impactando directamente en el bolsillo del consumidor final.

Por otro lado, los productores denuncian una situación de desventaja competitiva frente a las importaciones. En el último año, la compra de proteína proveniente de Brasil creció un 212 por ciento, desplazando a proveedores tradicionales como Estados Unidos. Los líderes ganaderos exigen al Gobierno federal limitar estas adquisiciones externas, argumentando que el producto extranjero se vende a precios de remate. Debido a esto, la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) ha puesto a disposición 420 mil cabezas de ganado para abastecer el mercado interno y reducir la dependencia de terceros países.
Perspectivas y cambios regulatorios para 2026
La distorsión en el mercado ha provocado que México deje de exportar 1.19 millones de animales, con una pérdida estimada en mil 552 millones de dólares. Para el próximo año, el panorama presentará cambios significativos en materia arancelaria. Macarena Hernández, directora de Comecarne, informó que en 2026 finalizará el esquema de cero arancel dentro del Pacic. Este sistema será sustituido por cupos de importación, lo cual podría limitar la disponibilidad de proteína en un mercado donde el consumo aumentó un 4.2 por ciento este año.
En conclusión, la recuperación de la Carne mexicana dependerá de la capacidad de las autoridades para controlar las plagas y de la implementación de políticas que protejan a los 750 mil productores nacionales. Mientras las carnicerías y autoservicios retienen los mayores márgenes de ganancia, el sector productivo urge a priorizar el consumo nacional para estabilizar los precios. La soberanía alimentaria del país se encuentra en un punto de inflexión, donde la eficiencia sanitaria y la regulación comercial serán determinantes para evitar que el costo del alimento básico siga escalando.










