El Gobierno de México ha implementado un subsidio de hasta 7 pesos por litro en los combustibles para evitar que el precio de la gasolina supere la barrera de los 30 pesos. Ante la inestabilidad en los mercados internacionales, donde el barril de petróleo alcanzó los 103 dólares debido al conflicto en Irán, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció una serie de reuniones estratégicas para esta semana.
El objetivo primordial es dialogar con empresarios gasolineros, productores y comerciantes integrados en el Paquete contra la Inflación y la Carestía (Pacic). Según la mandataria, no existen motivos técnicos para incrementar los costos de la canasta básica, por lo que se busca establecer acuerdos que protejan directamente el bolsillo de las familias mexicanas.
Intervención federal en el precio de los hidrocarburos
La administración federal destacó que, sin la intervención directa mediante estímulos fiscales, el diésel estaría comercializándose por encima de los 33 pesos el litro. Ciertamente, Sheinbaum explicó que el apoyo consiste en reducir los impuestos asociados al precio de venta para amortiguar el impacto del contexto global.
Aunque se logró un acuerdo previo para fijar el diésel en 28 pesos, el Ejecutivo Federal pretende reducirlo aún más, ya que su costo influye significativamente en el transporte de mercancías. Puesto que la logística es un factor determinante en la inflación alimentaria, las dependencias como Pemex, Profeco y la Secretaría de Hacienda participarán en estas mesas de trabajo. De igual manera, se busca que el sector privado asuma un compromiso de corresponsabilidad para mantener la estabilidad económica nacional.
Vigilancia sobre los productos de la canasta básica con Sheinbaum
El secretario de Hacienda, Edgar Amador, realizó recientemente recorridos para verificar los precios de productos esenciales, detectando aumentos considerables en artículos como el jitomate y la carne de res. Por esta razón, la presidenta Sheinbaum integrará a productores de limón y otros vegetales en las próximas reuniones del Pacic para revisar las cadenas de valor. Efectivamente, la mandataria fue enfática al señalar que nadie debe aprovecharse de la situación internacional para especular con los precios de los alimentos. Debido a que el bienestar social depende de un acceso asequible a la nutrición, el gobierno monitoreará que las reducciones en los costos operativos se trasladen al consumidor final. Finalmente, estas acciones refuerzan la política de control inflacionario que busca evitar que la volatilidad externa vulnere la soberanía alimentaria de México.










