El Gobierno de México, mediante el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), confirmó que la probabilidad de transición hacia condiciones de El Niño es del 61% entre los meses de mayo y julio. Este fenómeno climático, conocido formalmente como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), definirá la distribución de las precipitaciones y la intensidad de los ciclones durante 2026.
Según los expertos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la temporada de lluvias iniciará formalmente en mayo y alcanzará su consolidación durante junio. No obstante, se prevé una variabilidad importante con un repunte significativo de humedad por arriba del promedio histórico durante septiembre y octubre.
Por consiguiente, las autoridades instan a la población a mantenerse informada sobre los cambios en los patrones meteorológicos que podrían impactar diversas regiones del territorio nacional.
Comportamiento de las lluvias y efectos térmicos de El Niño
La distribución de las precipitaciones mostrará un comportamiento irregular debido al establecimiento del fenómeno de El Niño a partir del segundo semestre del año. Ciertamente, el monzón mexicano favorecerá lluvias iniciales en el noroeste, pero regiones del centro, sur y sureste podrían registrar niveles por debajo de la climatología habitual en julio.
Puesto que este evento climático altera las corrientes atmosféricas, también se anticipan temperaturas superiores al promedio histórico durante el verano. De igual manera, los especialistas advierten sobre un alto potencial para el desarrollo de ondas de calor intensas, especialmente en el noreste del país. Efectivamente, la combinación de baja humedad y altas temperaturas representa un reto para la gestión de recursos hídricos y la prevención de incendios forestales en zonas vulnerables.
Actividad ciclónica y pronóstico para los litorales mexicanos
En cuanto a la formación de sistemas tropicales, el SMN estima una temporada más activa de lo habitual en el océano Pacífico, con un pronóstico de entre 18 y 21 sistemas con nombre.
Esta tendencia es consistente con la fase de El Niño, la cual suele reducir la actividad en el Atlántico, donde se esperan entre 11 y 15 ciclones. Por esta razón, estados como Baja California Sur, Sinaloa y Nayarit deberán reforzar sus protocolos de protección civil ante el incremento de riesgos por impacto directo. Asimismo, los meteorólogos recuerdan que un solo sistema puede generar afectaciones severas, independientemente de los promedios generales de la temporada. Finalmente, hacia el invierno existe una probabilidad del 25% de que este evento evolucione a una intensidad muy fuerte, lo que transformaría nuevamente el panorama climático del país.











