A 12 años del derrame tóxico ocurrido el 6 de agosto de 2014 en el Río Sonora, que afectó a más de 7 municipios y miles de familias, Hermosillo fue sede del IV Festival por la Vida y el Agua. El evento reunió a activistas, artistas y comunidades para recordar el mayor desastre ambiental en la historia minera de México y exigir justicia ante nuevas amenazas en la región.
Derrame tóxico y memoria colectiva
El festival incluyó teatro, música, literatura y gastronomía como formas de protesta pacífica. Participaron colectivos de más de 10 estados, quienes denunciaron los impactos de empresas mineras, ferroviarias y energéticas en territorios con alta biodiversidad.
Durante el encuentro, víctimas del derrame tóxico compartieron testimonios sobre la falta de agua y los daños a la salud que persisten desde 2014. Maria Filomena Bonilla Olivas, habitante de San José de Gracia, señaló que el festival busca mantener viva la memoria y evitar la repetición de tragedias similares.
Cultura y resistencia frente a nuevas amenazas
La programación incluyó talleres, exposiciones y conciertos de protesta, con géneros como reggae, cumbia y trova. Bandas como Gallo Armado visibilizaron otras tragedias mineras, como la de Pasta de Conchos.
El festival también alertó sobre riesgos actuales, como un nuevo derrame tóxico de una empresa minera y ferroviaria, además de proyectos de gasoductos y plantas de licuefacción en el Golfo de California. Los organizadores subrayaron que el arte y la cultura son herramientas de resistencia frente al abandono gubernamental y el abuso corporativo.










