El presidente Donald Trump calificó como “una situación interesante” la ejecución fallida de Christa Pike, a quien Tennessee intentó ejecutar el 30 de septiembre con dos dosis de pentobarbital. La reclusa, de 50 años, no murió; quedó inconsciente, intubada y conectada a un respirador.
Trump habló del caso el jueves 1 de octubre ante reporteros que lo acompañaron a Texas, según el New York Post. “¿Cómo pasa eso?”, preguntó. Después agregó: “No debería ser muy difícil”. Además, dijo que el futuro del proceso corresponde a las autoridades de Tennessee.
Por su parte, La Jornada publicó, con información de agencias, que Trump sugirió enviar a la condenada a un pelotón de fusilamiento. Sin embargo, otros medios que reprodujeron sus declaraciones no recogen esa propuesta en palabras textuales del mandatario.
Qué pasó con Christa Pike
Pike es la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee. Hace unos 30 años recibió la pena capital por el asesinato de una compañera de escuela, cometido cuando ella tenía 18 años.
Según Al Jazeera, que cita al New York Post, Pike había pedido morir ante un pelotón de fusilamiento integrado solo por mujeres. No obstante, Tennessee no autoriza ese método. Sus abogados también temían una muerte prolongada y dolorosa por inyección letal.
Tras el intento fallido, uno de sus abogados dijo que ese era su mayor miedo: “No era miedo a morir. Era miedo a una muerte prolongada, dolorosa y traumática”.
Tennessee suspende ejecuciones
El 3 de octubre, el gobernador Bill Lee anunció que el comisionado de Corrección, Frank Strada, dejará el cargo este mes. Asimismo, ordenó una revisión independiente a cargo del exfiscal federal Ed Stanton.
Además, Lee suspendió las ejecuciones previstas para el resto del año en el estado.
Por otra parte, Trump es un defensor abierto de la pena de muerte. De acuerdo con AP, al inicio de su segundo mandato ordenó a los fiscales buscar la pena capital en más casos. También, en abril, dijo que el Departamento de Justicia permitiría métodos adicionales de ejecución, como el fusilamiento.
Mientras tanto, el caso de Christa Pike reabrió el debate sobre la inyección letal en Estados Unidos.











