La Agencia Central de Inteligencia (CIA) financió a diversas agrupaciones estudiantiles de derecha en México durante los días previos a la matanza de Tlatelolco en 1968, operando al menos cinco proyectos clandestinos a lo largo de dos décadas para influir en las universidades mexicanas.
A pesar de que han transcurrido 58 años desde aquellos acontecimientos, la dependencia estadounidense rehúsa divulgar expedientes clave sobre sus operaciones en el país. De acuerdo con el National Security Archive, organismo de investigación independiente en Washington, la agencia mantuvo un rol activo en la polarización de la política universitaria nacional.
Infiltración de la CIA y apoyo estratégico a organizaciones universitarias
Por un lado, la historia oficial desclasificada de 539 cuartillas detalla que la agencia estadounidense intervino directamente en asuntos universitarios desde los años cincuenta. En 1952, la organización influyó en la destitución del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luis Garrido Díaz. Posteriormente, la CIA canalizó recursos económicos al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE) y al Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) para contrarrestar la presencia de grupos de izquierda.
Por otro lado, la agencia utilizó al IISE como una entidad de fachada para respaldar la publicación de libros, folletos y artículos periodísticos anticomunistas. Asimismo, el organismo entregó información de inteligencia que incluía los nombres de 3,000 activistas considerados comunistas por el gobierno. Por consiguiente, la estrategia encubierta fortaleció el choque ideológico en las aulas de educación superior.
Patrocinio a agentes de la DFS y el llamado de la CIA a desclasificar archivos
Además, los archivos recientemente analizados exponen la estrecha relación de la CIA con los mandos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), entre ellos Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro. En 1965, la agencia financió la capacitación de Nazar Haro en la Academia Internacional de Policía. Más tarde, este personaje lideró labores de espionaje sobre el Partido Comunista y diversos movimientos sociales en México.
Por último, investigadores del National Security Archive exigieron que la agencia difunda una versión completa y no censurada sobre su historial operativo en México. Sin duda, la apertura total de los documentos resulta indispensable para esclarecer el alcance del patrocinio extranjero en la represión contra los movimientos estudiantiles del siglo XX.











